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El último rebaño





El último rebaño, Piers Torday
Salamandra
Ésta es la historia de un niño llamado Kester. Es un niño muy especial, aunque él aún no lo sabe. Ahora mismo, lo único que sabe es esto:
1) En su habitación hay una bandada de palomas alborotadas.
2) Le están hablando.
3) Su vida nunca volverá a ser como antes...
En un mundo donde los animales ya no existen, Kester Jaynes siente a veces que él también ha dejado de existir. Tiene doce años, y está encerrado en un centro para niños problemáticos porque, según dicen, le pasa algo raro. El día en que se encuentra ante una bandada de palomas que saben hablar y una cucaracha mandona, Kester piensa que se ha vuelto loco de verdad.
Pero los animales tienen un mensaje importante... Las palomas se lo llevan volando a un paraje remoto donde han sobrevivido los últimos animales. Un ciervo muy sabio le pide ayuda y, juntos, emprenden un largo viaje. Por el camino se les unirán un lobezno impetuoso, una gata malcriada, una ratoncita bailarina y una niña muy decidida que se llama Polly.

   Quiero dar las gracias a Boolino http://www.boolino.es/es/libros-cuentos/el-ultimo-rebano/ por hacerme llegar las galeradas de este libro y a la editorial Salamandra que ha editado el libro y me hizo llegar en nada el ejemplar.

   Es la primera vez que reseño unas galeradas (lo que sería como un borrador en el cual aun puede haber errores) y no sabía siquiera si recibiría un archivo digital o un fajo de folios. Lo que no me esperaba era un libro tan cuco XDD No tiene la portada definitiva pero si una cubierta de cartón rojo, sobria pero muy elegante. Además, la maquetación interior incluye el bonito dibujo de un animal como encabezamiento del capítulo, que cambia según progresa la historia.

   Cuando solicité este libro no tenía ni idea de que iba, lo escogí por el título, El último rebaño me indicaba que trataba de animales y yo adoro a los animales. 

   Con lo cual tomé el libro con mucha ilusión (tal vez demasiada ilusión).

   De principio me topé con que la historia está narrada en primera persona. 

   Alguna vez he comentado que no me gusta nada esta fórmula narrativa. Hace unos años se puso muy de moda entre la novela juvenil y todo Cristo escribía en primera persona. Digan lo que digan esta fórmula limita muchísimo la información que obtienes de una historia pues solo ves el punto de vista de quien lo narra, no la escena general. Creo que solo debe usarse en casos muy puntuales, cuando no hay otro modo eficiente de resolver la situación, como es este caso, ya que Kester, el protagonista no puede hablar debido a un trauma infantil. 

   Conociendo esto, nada más comenzar la lectura, no me cabree por encontrarme ante la primera persona y seguí leyendo con ilusión XDD

   Sin embargo, temo que mi entusiasmo por este libro se fue desinflando poco a poco como un globo.

   No me malinterpretéis es un buen libro, tiene un buen nivel narrativo, lo cual lo hace apto tanto para niños como adultos. La historia resulta original, no hay nada absolutamente original pero la idea del virus que acaba con casi todos los animales y lo que eso conlleva, mezclado con un niño que puede hablar con los animales (con la voz de su mente, no con palabras) que por descontado, recuerda al Dr. Dolittle, una compañía todopoderosa, un malvado que parece un inspector Gadget que se ha pasado al lado oscuro XDD, un internado/prisión/ psiquiátrico que parece salido de los libros de Roald Dalh y otros personajes entre histriónicos y divertidos hacen un revoltijo no poco singular.

   No obstante, a pesar de todo esto, la historia no me ha llegado. Me ha dejado totalmente fría!! No soy una lectora sentimental pero si se trata de animales sí que lo vivo muy fácilmente. Si lo pasan mal, si les hacen daño, ya provoca que me ponga en tensión o que me broten las lágrimas. 

   Este libro está lleno de animales, tienen un gran protagonismo, les pasa de todo (y poco bueno) y aun así nada de nada… No me ha conmovido ni lo más mínimo!! 

   Lo cierto es que he tardado mucho en terminar el libro. Normalmente en 2 días, 3 a lo sumo ya he devorado la lectura pero este he tardado una semana. Y al final descubres que tiene continuación (en realidad es una trilogía. Lo vi en la web del autor). 

   Y mis palabras anteriores dejan claro que no me he quedado con ganar de leer los siguientes libros. Creo que en un solo volumen, yendo más al grano se habría podido contar toda la historia sin necesidad de tres libros que temo contaran lo mismo una y otra vez (Kester viajando por el mundo descubriendo que aunque se suponía que todos los animales habían muerto, ahora salen hasta de debajo de las piedras y luchando contra Facto y algún otro malote ridículo y propagando la cura en compañía de Polly y su exasperante padre incapaz de terminar una frase!!! Esa parte del texto sí que me hacía sentir algo, me desquiciaba XDD).

Además, si piensas detenidamente en lo que vas leyendo encuentras algunas incongruencias. Hechos que parecen sobrar y que solo están hay colocados para forzar una nueva calamidad. Como unas palomas que al principio del libro son capaces (entre todas, claro) de cargar con Kester y llevárselo volando y más adelante se las pide que busquen un árbol concreto y traigan sus algunas de su hojas y ellas van y dicen al niño que no pueden porque son demasiado pesadas para ellas ¿Ehhhh…? A mí que me lo expliquen!!!

   Respecto a los personajes, los mejores sin duda son El General, Polly y la paloma blanca. 

   El General es una cucaracha y aunque me chiflan los animales, estos no son precisamente de mis favoritos. Me provocan cierta aversión. Sin embargo, (y diría que es de los mayores logros de este libro) muy pronto se presenta como un personaje simpático, decidido y muy autoritario. Con un carácter que contrasta enormemente con su tamaño y que te hace pronto olvidar el bicho que realmente es.

   Polly es una niña, también con mucho carácter. No se amedrenta ante nada y posee grandes conocimientos naturales que serán útiles a lo largo de la narración.

   La paloma blanca es un personaje menor pero aporta un toque divertido a las penurias del viaje que emprende el rebaño (y no me quejo de las penurias, eso sí ha aportado más realismo a la historia pero aun así se hacía algo pesado).
   Y el personaje más flojo, a mi ver, es el propio protagonista, Kester. Si, es el héroe, una mezcla entre el Dr. Dolittle y Luke Skywalker. Es decir, el arquetipo usado hasta la saciedad desde la Grecia Clásica del muchacho que no parece ser nadie pero luego se revela su verdadero origen o poder y al que le toca emprender una aventura heroica a través de la cual evolucionara y se hallara a sí mismo.

   Pero a pesar de que pueda hablar con los animales me ha resultado, no solo soso, sino casi un personaje superfluo, aunque el autor haya querido dar la impresión contraria. Su único valor es ser hijo de quién es y poder hablar con los animales pero a lo largo del viaje quienes tienen que sacar las castañas del fuego son los animalicos. A parte de soportar sus lloriqueos, meteduras de pata o rechazo.

   Y el malo, era simplemente, UN COÑAZO.

   Diría que me han gustado los primeros capítulos y los ultimísimos (y aun así con reticencias) pero el medio, todo el medio, ha sido algo cargante (eso sí, el mapa del principio del libro, mostrando la ruta que siguen los personajes es una monería!!).

   Sin duda, lo mejor del libro (y lo más desperdiciado) es la critica a las grandes compañías que hace el autor a través de Factorum la empresa que tras surgir el virus y diezmar la fauna se hace con el control de la sociedad. Se hacen dueños del mundo al crear una comida artificial que evidentemente necesitan los humanos si quieren sobrevivir.

   Esto, tenía un enorme potencial y la crítica podría haber sido mordaz y acida. Hablar del enorme poder que ya tienen en nuestro mundo actual (transgénicos, intentos de patentar los alimentos para ser los dueños de la comida, y otras barbaridades espeluznantes de las que no se habla casi pero que están ahí. El poder de la ciencia usada para malos propósitos, etc…) pero creo que el autor ha optado por diluir el efecto metiendo un poquito de critica conspiratoria en cada libro, con lo cual al final se queda en nada. En lugar de lanzarse al agua ha optado por limitarse a remojarse los pies.

   En resumen: Es un buen libro que puede entretener a jóvenes y mayores. Con una buena narrativa y que sin duda está cosechando éxitos. Con originalidad (hasta cierto punto) pero que en mi humilde opinión de lectora carece de alma, convirtiéndose en una mera lectura agradable. Un libro que lees pero que no releerías. Con una historia que tenía potencial pero que creo que por querer alargarla transformándola en una trilogía se diluye perdiendo fuerza.
Valoración: 3
Escala valoración: del 1 al 5

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1 comentarios:

Pluma Insolente dijo...

No puedo estar de acuerdo con esto: " Hablar del enorme poder que ya tienen en nuestro mundo actual (transgénicos, intentos de patentar los alimentos para ser los dueños de la comida, y otras barbaridades espeluznantes de las que no se habla casi pero que están ahí. El poder de la ciencia usada para malos propósitos, etc…)". Primero de todo, los transgénicos no son malos o buenos, son una tecnología, punto. Segundo, este no parece un libro de divulgación donde se explique que es la ciencia, como funciona y para que sirve o ha servido. Así que explicar sencillamente que "se usa para malos propositos" lo que hace es demonizarla sin más, cosa que no nos conviene porque lo que nos interesa, por ejemplo para tener juicio crítico, es que los niños se acerquen a ella. Estamos cargados de tecnofóbia, nos la meten desde pequeñitos, en dibujos animados, en libros, películas en las que siempre que sale un cientifico es un idiota antisocial y frio al que no le importa nada ni nadie más allá de él mismo. Críticar las prácticas corporativas, si, por supuesto, pero la ciencia es algo muchisimo más amplio que bombas nucleares y no es la causante de que las empresas actuen como lo hacen. Ese es el error de la mayoría de obras que intentan transmitir conciencia ambiental, que solo se acuerdan de transmitir el mensaje de manera sensiblera para que te duela mucho cuando se mueren todos los animalitos, pero se olvidan de explicar la parte donde son los propios cientificos los que detectan y avisan de que la estamos cagando. Teniendo en cuenta que es un libro para niños, me parece que es un tema que se debe tratar con cuidado, que deberia estar bien documentado, bien medido y hecho (o al menos) supervisado por un educador ambiental, que para eso están formados, ser ecologista solamente, no vale. En literatura infantil se debería poder tratar cualquier tema, eso sí, hay que tener mil veces más cuidado en como se hace, y por tu crítica, diria que ese autor no parece la persona más indicada para mostrar todo el cuadro.

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